Un librito collage, construido de jirones de papeles, servilletas de la hora del café de entre clases, puede que de alguna cafetería de las facultades de filosofía y letras de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Complutense, donde capuchino, churros, Bertold, Gloria, Yosa, Ramón, Juan Antonio, vampiros, muertos dormidos, habitantes de jardines y criptas, y un sinfín de letras medievales, posaron sus pies fugaz y torpemente.

